La Responsabilidad Social, la Sustentabilidad y la Etica, son los Valores básicos para las

La Responsabilidad Social, la Sustentabilidad y la Etica, son los Valores básicos para las
En 1953, Howard R. Bowen definió a la Responsabilidad Social del Empresario como “…las obligaciones de los empresarios para seguir políticas, tomar decisiones o adoptar líneas de acción deseables en términos de los objetivos y valores de la sociedad”. ETICA Y SUSTENTABILIDAD: VALORES BASICOS PARA LAS EMPRESAS

8 de mayo de 2018

Propósito de los Objetivos de Desarrollo Sostenible


Desde su aprobación y puesta en marcha el 25 de septiembre de 2015, los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible, son cada vez más mencionados desde diferentes ángulos y perspectivas, tanto en su complejidad, en su grado de ambición para alcanzarse; y para algunos pesimistas, creo que son los menos, la imposibilidad de lograrlos.

En cualquier caso, considero que son, sino el primero, si al menos un esfuerzo serio y a nivel mundial de pensar en el futuro que se quiere para la humanidad toda; sin importar credos religiosos o cualquier otro tipo de credo ideológico. Creo que ese afán de quererse diferenciar del otro por su condición económica o religiosa que se inició en el siglo XIX y tuvo su climax en el siglo XX a través de las llamadas “guerras mundiales”, debe quedarse ya en el pasado en donde están y no querer repetir las llamadas “guerras frías” o cualquier otro tipo de guerras que sin importar sus temperaturas, no han hecho más que separar a la humanidad en “islas” o comunidades generando un aislamiento sin sentido.

Es paradójico que en este siglo XXI con un internet muy avanzado con posibilidades todavía inimaginables, con una múltiple cantidad de las llamadas “redes sociales”, con una inmensa cantidad de tecnologías que acercan a los seres humanos literal y metafóricamente, todavía se sigan manteniendo mentalidades de varios siglos atrás que buscan diferenciar y separar a los seres humanos por su origen étnico, por su nacionalidad, por su idioma y por sus preferencias sexuales.

El desarrollo tecnológico logrado desde la invención de la máquina de vapor en el siglo XVIII, hasta al menos el internet a fines del pasado siglo XX, han rebasado y avanzado con un mucho en relación al desarrollo social en estos pasados 200 años.

¿Cómo es posible que a fines de la segunda década del siglo XXI? Época en la que estamos, se sigan presentando problemas de discriminación racial y esclavitud, y lo estemos viendo a través de nuestros inmensos televisores de pantalla plana de tipo digital; ¿no es todo esto una contradicción y un contrasentido? ¿qué clase de raza somos?

Sigo sin tener respuesta; pero considero que estos Objetivos de Desarrollo Sostenible, pueden ser un primer paso, que pueda servir para un lavado de conciencia para toda la humanidad, sin importar las diferencias circunstanciales como idioma, color, nacionalidad o credo religioso.

Ya es hora que la humanidad empiece a tener madurez, piense como adulto y deje sus actitudes juveniles o infantiles de querer sentirse superior al otro, de creer que tiene más que el otro por ser de un color o una creencia determinada.

Como dije antes, dejar eso en el pasado y pensar en un futuro en el que todos estamos involucrados porque estamos en el mismo planeta; y buscar que nuestro viaje por el universo a través de este vehículo que llamamos tierra, sea emocionante, divertido y de aprendizaje tanto para nosotros como para las generaciones futuras. ¿La otra opción? Destruirnos todos desde ahora y así no tendremos problemas en el futuro.

Seguiremos platicando ….
  


20 de abril de 2018

Entornos de trabajo emocionalmente saludables


Recientemente en una publicación que hablaba sobre una organización española dedicada a promover la Responsabilidad Social, se utilizó una frase que me resultó por demás interesante y que considero cubre mucho del fondo y trasfondo de dicha responsabilidad: se menciona que una organización tiene como principal función el generar “Entornos de trabajo emocionalmente saludables”.

Debo reconocer que la expresión me encantó porque encierra, desde mi punto de vista, una de las principales obligaciones que tiene cualquier organización, sea o no de lucro, y esto lo digo por la “sencilla razón”, de que, en dicha organización, laboran, viven y conviven personas, seres humanos aunque suene obvio.

Y dichos seres humanos aunque pueda sonar redundante, sienten, y por lo tanto se emocionan; se enojan, ríen, en ocasiones lloran, anhelan y se entristecen. Ningún empleado puede dejar “su humanidad” en la puerta de la empresa, y funcionar como una máquina o robot dentro de ella.

Ahora bien, el que se diga que una de las principales funciones de una organización es el de crear un entorno de trabajo emocionalmente saludables, una forma de interpretarse puede ser el que el personal sea feliz mientras esté trabajando. Puede que tal vez suene raro eso de que la “persona esté feliz mientras labora”, pero: ¿Por qué no puede ser? ¿En dónde está escrito que no se pueda sonreír o ser feliz en el tiempo en que se está en el centro de trabajo?

La formalidad en el actuar y comportarse no está reñido con el buen humor y el bienestar.

Ya se ha dicho la cantidad de horas que se está en el trabajo en relación a las horas de vida, siendo al menos un tercio, más el tiempo mental cuando se está pensando en cosas por hacer, o preocupaciones relacionadas al propio trabajo, tal vez no nos podemos deslindar de “la chamba”, pero no es una maldición ni mucho menos.

En esa mencionada chamba están nuestros objetivos profesionales, una posición que estamos buscando, o tal vez también el obtener un ingreso determinado para un proyecto personal. Y ser psicólogo, creo que es lo más sano y divertido estar en un ambiente saludable y positivo en el camino para lograr el objetivo buscado.

En términos filosóficos tal vez, disfrutando el viaje que nos lleve al objetivo buscado, y ese viaje puede ser en “una nave que se llama organización”. Suena utópico, tal vez pero no para todos, he tenido la oportunidad de conocer personas que sin considerar el puesto que ocuparon, disfrutaron el “viaje” en la empresa para lograr sus objetivos personales y profesionales. Los cuales de alguna manera están ligados.

Finalmente, estoy convencido que este es el propósito de cualquier organización, generar ese entorno saludable, que por ello se tiene que buscar ser sostenible o sustentable, siendo este el propósito último de la sustentabilidad; propiciar un ambiente saludable; física o de manera ecológica, pero también emocionalmente, y si no es así entonces; para qué. Al fin y al cabo somos seres humanos.

Seguiremos platicando …

6 de abril de 2018

Responsabilidad en la convivencia


Si bien la responsabilidad socia ha sido aplicada y utilizada en el ambiente empresarial o de negocios, considero que tiene otras tantas aplicaciones precisamente en las relaciones humanas.

Y una de esas otras aplicaciones a la que me refiero es a la NEGOCIACIÓN, que me atrevo poner en mayúsculas. Es prácticamente una ley no escrita que todo aquel que pase a ocupar un puesto gerencial o superior se le prepare o al menos tome un curso de negociación, bajo el argumento que le será necesario en el puesto que ocupe.

Sin embargo, considero que la negociación no solamente le será necesaria sino además indispensable, y no solamente en su nuevo puesto sino también en cualquier relación humana, ya sea en su trabajo, en la calle y en su relación personal con su pareja y familia.

Me atrevo también a decir que a la gran mayoría de personas, sino es que a todas, no se nos preparó para la convivencia humana, ya sea en la casa con los hermanos o con los padres; y mucho menos en la relación con los compañeros de clase en la escuela, ni con nuestros compañeros en el centro de trabajo.

La primera relación social que tenemos como humanos, la desarrollamos de manera instintiva y desafortunadamente no siempre bien, poco se nos hace conscientes de la existencia “del otro”, ya sea el hermano, el condiscípulo o el compañero de trabajo. Y es en este aspecto donde hace falta que se aplique y ponga en práctica la responsabilidad social,

Y es en esta toma de conciencia de la existencia de “ese otro”, y es en donde interviene la negociación, ya que ese otro también piensa que tiene los mismos derechos que tenemos, ya sea por ser hermano o compañero de clase o de trabajo, o sencillamente por ser un humano como todos los demás.

Bajo este enfoque la responsabilidad social inicia de alguna manera con la negociación, el percatarnos de la existencia de ese otro, y, por lo tanto, socialmente tenemos que aprender a convivir negociando los intereses encontrados que puedan existir; las diferencias en las formas de hacer y de pensar siempre van a existir por la sencilla razón de que no todos pensamos igual, pero eso no autoriza a nadie a descalificar al otro.

Aunque pueda sonar exagerado, considero que de la misma forma que se nos enseña desde primaria las tablas de multiplicar y las reglas de la gramática, de la misma forma se debería enseñar que toda relación, ya sea social o comercial está basada en la negociación, y por lo tanto se debe de enseñar la negociación bajo una perspectiva de ganar-ganar, y no bajo el esquema del llamado juego “suma cero”, considerando este último como un sinónimo de supremacía.

En prácticamente toda actividad humana se convive en forma tácita o expresa con otra persona; y no hay una preparación de relaciones humanas y por consiguiente tampoco de negociación que se presenta en todo momento; en pocas palabras no se toma conciencia de la responsabilidad de esa convivencia en las relaciones sociales.

Seguiremos platicando …