La Responsabilidad Social, la Sustentabilidad y la Etica, son los Valores básicos para las

La Responsabilidad Social, la Sustentabilidad y la Etica, son los Valores básicos para las
En 1953, Howard R. Bowen definió a la Responsabilidad Social del Empresario como “…las obligaciones de los empresarios para seguir políticas, tomar decisiones o adoptar líneas de acción deseables en términos de los objetivos y valores de la sociedad”. ETICA Y SUSTENTABILIDAD: VALORES BASICOS PARA LAS EMPRESAS

10 de noviembre de 2016

Economía y Responsabilidad Social

Considero que en la mayor parte de la literatura relacionada a la responsabilidad social a la que he tenido acceso, ya sean libros o artículos, muy poco o nada se hace alguna relación con la economía, ciencia que de alguna manera se maneja y es operada de forma independiente.

Esta poco o nula conexión, tal vez se deba a que la economía es manejada desde la óptica financiera primordialmente, lo cual si bien esto es válido, no toma en cuenta que en el fondo su palanca principal es el comportamiento humano, es decir, actitudes y valores de quienes tienen dinero como de quienes lo necesitan, y más todavía de aquellos que lo administran.

Es posible que solamente en el mundo académico se recuerde y mencione que el origen de esta ciencia se debe a un profesor de ética, Adam Smith, quien en sus escritos habla de la motivación del productor y del comerciante para operar en el mercado, y dicha motivación es una actitud eminenteme humana basada en la ética.

Así por ejemplo se habla de aspectos básicos como el Producto Interno Bruto, la inflación o la tasa de interés por mencionar algunos, como si fueran aspectos ajenos al comportamiento humano, cuando en todos ellos está inmersa la responsabilidad social, ya que su comportamiento, tanto positivo como negativo, tiene una motivación humana y por consiguiente un resultado o efecto también en las personas.

Como es sabido, la economía surge de la escasez, y su propósito es administrar los recursos de la mejor manera posible precisamente por dicha escasez, y esa administración debe ser, según enseñó Adam Smith, para beneficio del ser humano, que ayude a mejorar su bienestar material y eventualmente un medio para alcanzar la felicidad (algo personal y subjetivo).

Y en ello está inherente la responsabilidad social, en tener como objetivo el mejor manejo y uso de los recursos para el beneficio de toda la sociedad.

Desafortunadamente creo, la economía, y sobre todo en su parte financiera, se ha desvirtuado buscando la ganancia para unos cuantos, prueba de ello son las crisis vividas en el año 2000 y más todavía la que se presentó en el 2008, si vale ganar claro, pero no a cuenta de otros.

Por lo anterior, el gobierno, sin importar su color o tendencia política, tiene la responsabilidad social de que el Producto Interno Bruto aumente, que la inflación disminuya, todo ello en beneficio de la sociedad. Y que los mercados financieros no se conviertan en un juego de azar donde haya pocos ganadores y muchos perdedores.

A las empresas que en términos jurídicos se les ha dado el calificativo de persona moral, que efectivamente actúen como personas y que el calificativo moral lo pongan en práctica y no se utilice este término como un mero calificativo sin ningún tipo de sentido ético.

Todo lo anterior pueda sonar utópico, sin embargo es necesario recordarlo y hacer énfasis en ello y tal vez, la responsabilidad social sea la base de las relaciones económicas que en su base son sociales.

Seguiremos platicando …

27 de octubre de 2016

Empresa: un concepto estigmatizado

La mentalidad de ganancia unida a una actitud individualista es algo que imperado prácticamente desde tiempos inmemoriales, y que actualmente en el pleno siglo XXI sigue igual y plenamente vigente.

Y es con esta concepción con la que surgió el concepto empresa que en la actualidad se utiliza, uno o unos (los socios), son los que buscan la ganancia solamente para ellos, siendo el resto de los participantes o involucrados en esa empresa, el medio para obtener la pretendida y mencionada ganancia.

Luego entonces, la empresa se ha convertido en el estigma para la obtención de riqueza para unos cuantos, pocos han sido los grandes pensadores en al menos los pasados dos siglos, en considerarla como una organización de beneficio social en el más amplio de los sentidos.

Con este esquema de apoyo a un sector social determinado o para la sociedad en conjunto, se pueden clasificar las llamadas empresas sociales. Empresas sí, pero que requieren tener el “apellido” social para estén fuera de la clasificación tradicional.

En estas empresas su propósito es al revés de lo que tradicionalmente se ha considerado, la ganancia obtenida es el medio para un fin social, y su personal y todos los involucrados es el instrumento para alcanzar una utilidad para un grupo social determinado o para la sociedad en conjunto.

Este nuevo tipo de organizaciones buscan modificar el estigma tradicional de lo que se considera una empresa, una entidad como se mencionó al inicio, para la obtención de ganancias para solamente unos cuantos.

¿Llegará un día en que el pensar en una empresa lleve implícito el concepto social sin tener que ponerle el “apellido social”? O dicho de otra forma: ¿Pensar en términos sociales?

Es un hecho evidente que vienen creciendo en forma significativa los llamados “negocios sociales” en todo el mundo, los cuales vienen a representar un cambio de mentalidad tradicional de lo que es y para qué sirve una empresa. Empresarios que buscan la ganancia o riqueza de manera muy diferente a lo que viene siendo el estigma de la empresa imperante durante muchos, muchos años.

Esta dicotomía entre lo individual y lo social se viene presentando de manera clara en lo que se entiende como empresa, siendo por ello necesario hablar de empresas o negocios sociales, para diferenciarlas de aquellas que buscan lucrar para un solo dueño o nos cuantos que no toman en cuenta a la sociedad pero que si logran su utilidad a través de ella.

Tal vez ahora nos encontremos en el umbral de una nueva era en la cual el componente social sea más considerado, y por ese mismo hecho de estar en el comienzo, la mentalidad individualista se resiste a desvanecerse.

Los estigmas no tienen que ser necesariamente eternos, y así como llegaron pueden irse. De la misma sociedad depende no quedarse en el umbral y convertirse en una sociedad donde todos sean socialmente responsables en el amplio sentido del término.

Darse cuenta que la responsabilidad social es un concepto que siempre ha existido, pero que en esta nueva era está siendo revalorado, pensando que somos personas que aunque suene tautológico somos sociales.

Seguiremos platicando …

6 de octubre de 2016

Las cadenas productivas

Si bien es cierto que se vive en una cultura que exalta el individualismo en todos los ámbitos de la vida humana, también es cierto que existe otra cultura que fomenta la relación en todas sus expresiones.

En el mundo de los negocios en donde se vive con mayor intensidad la competencia, se ha venido demostrando reiteradamente que una mejor forma para estar preparado para enfrentarla es a través de una mejor relación con los proveedores y clientes. Pero esa mejor relación no se queda solamente en el estrecho conducto de los negocios, se requiere ir más allá.

En los últimos años se ha venido viendo con mayor intensidad un crecimiento en esa relación cliente-proveedor, en la que ambas partes se percatan que es necesaria mejorarla o incrementarla en beneficio de ambas partes, abandonando en diversos grados esa mentalidad individualista o de aislamiento en donde la organización se califica como autosuficiente, y es a quien ella deben de buscar tanto sus potenciales proveedores y clientes.

Esta mentalidad de trabajar de manera cooperativa y unida lleva consigo la idea de crear y/o desarrollar una cadena de proveeduría, que eventualmente alcance al proveedor del proveedor por un lado, y por otro, al cliente del cliente.

Esta cadena involucra la responsabilidad social, aspecto que si bien inicialmente no se consideraba, ahora ya es una parte importante en la relación de negocios. Esto dicho es considerado en las auditorias que se realizan sobre este tema, en donde se investiga que tanta se atiende por parte de los proveedores su responsabilidad con sus grupos de interés internos y externos.

Si bien lo antes dicho no es ninguna novedad para las empresas que han sido ya auditadas, considero que viendo esto en perspectiva, está provocando un efecto contagio por un lado, y por otro, el darse cuenta que es mejor para ambas partes (cliente-proveedor), el trabajar y colaborar juntos no solamente en el aspecto del negocio como puede ser precio o calidad, sino también en los criterios o mentalidades en la forma de ser y actuar de la organización con sus grupos de interés.

Empresas que consideran a la ética en su manera de hacer negocios, que si bien en su inicio solamente lo hagan para lograr un proveedor o cliente específico, con el tiempo se van percatando que esa forma de actuar les puede incrementar su valor social, aspecto que cada vez va adquiriendo mayor importancia.

De continuar este encadenamiento en el largo plazo, es posible que veamos redes de negocios que tengan a la responsabilidad social como un factor esencial en su integración y que les dé una mayor solidez; redes que se preocupen por la sustentabilidad en todos sus aspectos, y por lo tanto sean un elemento básico en las sociedades donde se encuentran, gestando en estas últimas una conciencia de la importancia del valor social.

Hay que fomentar esta interrelación y contrarrestar ese individualismo que se presenta también en el aspecto político que únicamente fomenta un hedonismo en su peor acepción.

Seguiremos platicando ….