La Responsabilidad Social, la Sustentabilidad y la Etica, son los Valores básicos para las

La Responsabilidad Social, la Sustentabilidad y la Etica, son los Valores básicos para las
En 1953, Howard R. Bowen definió a la Responsabilidad Social del Empresario como “…las obligaciones de los empresarios para seguir políticas, tomar decisiones o adoptar líneas de acción deseables en términos de los objetivos y valores de la sociedad”. ETICA Y SUSTENTABILIDAD: VALORES BASICOS PARA LAS EMPRESAS

20 de septiembre de 2016

Lo intangible suma a lo tangible

Si bien el valor de una empresa se mide en gran parte por la contabilidad, sistema creado por el franciscano Luca Paccioli en el ya muy lejano 1494, en donde se asientan valores concretos y materiales de las transacciones monetarias y financieras, es posible considerar que ese valor de la empresa está empezando a tomar en cuenta factores intangibles que también suman.

En retrospectiva, tal vez en los últimos 20 ó 25 años y de manera creciente, se han ido agregando aspectos que antes se desdeñaban o simplemente ignoraban por considerarse que no daban ninguna aportación; y por otra parte, algunos que se manejaban como vitales o muy importantes han comenzado a desvalorarse.

En el primer caso se encuentran factores eminentemente humanos, concretamente son la confianza, la ética y todo lo relacionado al compromiso social; en otras palabras, el valor de una empresa ya no es solamente los activos fijos o las inversiones monetarias, aspectos que se han ido desvalorizando en gran medida por los cada vez más rápidos avances tecnológicos.

Por esto que hemos visto en el pasado reciente, es ya un hecho que el valor de una empresa está cada vez más ligado en mucho por la forma como es percibida por la sociedad en general, por los inversionistas en particular, y primordialmente por su grado de compromiso con sus grupos de interés, ya sean proveedores, personal y clientes.

Esa percepción se refiere concretamente a los aspectos antes mencionados como la confianza y el compromiso social principalmente, estos temas primordialmente generan algo llamado Valor Social, así en mayúsculas, valor que ha venido adquiriendo más importancia con el paso de los años, y que ni siquiera era considerado en los libros de administración o economía en el siglo pasado.

Este Valor Social que no aparece en el estado de resultados ni tiene ninguna partida contable, y que es algo intangible, también suma o aumenta el valor monetario de cualquier organización. Esto que ya se empieza a ver con cierta naturalidad, puede ser considerado como algo distorsionado, es decir: ¿Cómo algo intangible puede aumentar el valor monetario de la empresa?

Tal vez esto se deba a que ahora ya se ha empezado a revalorar ese compromiso social y la responsabilidad que surge de este compromiso. En retrospectiva nuevamente, durante muchos años que abarcan siglos, lo material y su valor en dinero fue y todavía sigue siendo el paradigma imperante, pero, aspectos como la confianza que no pueden ser vistos de manera tridimensional, de alguna manera indirecta puede ser vista de manera concreta a través de la forma como es reconocida y aceptada una organización a través de sus ventas por ejemplo, o bien por el valor monetario que le otorgan los inversionistas. Algo similar sucede con el compromiso social.

Ese compromiso social considera además de la responsabilidad como antes se mencionó, también la aportación por parte de la misma empresa de los valores que maneja en su operación como la ética, y que son asimilados por la sociedad en general a través de sus grupos de interés.

De forma optimista, es posible que estemos entrando en una época en que lo social sea lo primordial y no solamente lo monetario.

Seguiremos platicando …

12 de agosto de 2016

¿Seguiremos viviendo en el pasado?

La globalización y la sustentabilidad en sus tres aspectos, el ecológico, el social y la rentabilidad, obligan a modificar las instituciones que existen desde por lo menos desde hace 200 años, verlos en el contexto actual, y no seguirlas viendo y operando como cuando fueron creadas.

Dentro de dichas instituciones me refiero específicamente la empresa cuando fue formalizada por allá en el siglo XVIII. Dicha formalización se hizo tomando en cuenta los antecedentes más cercanos en el tiempo y con la mentalidad desarrollada en aquel entonces. En retrospectiva creo que es válido decir que fue creada tal vez sin quererlo, sin conciencia clara de su causa y efecto y por consiguiente sin una visión a futuro.

Tal vez, y pensando en Adam Smith entre otros, hubo algunos pensadores que notaron la trascendencia de dichas instituciones, pero poco se tomó en cuenta sus apreciaciones y reflexiones e imperó más una mentalidad mercantilista sin reparar en sus efectos a futuro.

Durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX, se manejo sólo o primordialmente con la idea de la rentabilidad para sus dueños y nunca o muy poco en el mejor de los casos, se tomaron en cuenta las llamadas externalidades, sus efectos para y con la sociedad.

Este último término, la sociedad, fue visto como un concepto etéreo, vago, difuso, sin origen y destino que abarca a toda la población que no es propietaria de alguna empresa, pero que vive de la empresa como trabajador o empleado, y adquiere los productos y servicios que salen de dicha empresa.

En otras palabras, lo importante fue y sigue siendo en muchos casos solamente la empresa por su rentabilidad. Concepto este último como la causa y efecto de todo el quehacer humano.

Mentalidad un tanto cuanto distorsionada que tiene lo económico como el único ideal a seguir, que inclusive ha sido separado de lo social y que puede y debe moverse por sí mismo. Siendo el paradigma que mueve a las empresas.

Es innegable que la economía es básica e imprescindible, pero como un medio y no un fin. Siendo esta nueva mentalidad en la que se inspira el concepto de sustentabilidad en el aspecto de la rentabilidad. Mentalidad también en donde se encuentra la responsabilidad social.

Es por ello como se señaló en un principio, la necesidad de modificar las mentalidades que originaron a esta institución (empresa, verla desde una perspectiva diferente, que sea de avanzada y no un ancla que frena el desarrollo de la sociedad en su conjunto.

Una empresa que se preocupa por el bienestar de la sociedad, pero no en forma solamente altruista o filantrópica. Es necesario percatarse que es la única creación humana hasta ahora, que además de producir los bienes y servicios necesarios, puede ser quien ayude al bienestar de la sociedad tanto en la parte social como económica.

La experiencia humana adquirida en al menos los pasados dos siglos, debe ser aprovechada para lograr un avance real en lo económico y social en el actual siglo XXI, de lo contrario, seguiremos viviendo en el pasado.

Seguiremos platicando …

21 de julio de 2016

El dinero visto como un bien social

La posibilidad de poder conseguir dinero de manera rápida, accesible y con un costo moderado, es tal vez una de las principales maneras como se puede poner en práctica la Responsabilidad Social.

Creo que es válido decir que cualquier persona requiere de más dinero en algún momento de su vida, ya sea para atender una emergencia, para vacacionar, estudiar o para adquirir una casa. Situación semejante sucede en el ámbito de los negocios, ya sea para la creación de una empresa, o para las ya establecidas; la obtención de dinero siempre es una constante en su vida.

Estoy cierto que lo antes dicho no es ninguna novedad, pero en este caso mi intención es obviarlo en el sentido de su necesidad prácticamente constante, y es aquí donde resalta el tema del crédito.

La búsqueda y obtención de crédito se registra en toda la historia desde tiempos inmemoriales. Lo que nos lleva a decir que siempre se ha registrado el hecho de que alguien tiene dinero, y por contraparte alguien que lo necesita.

Por lo anterior, el crédito es de alguna manera una necesidad que tal vez se pueda considerar básica en la vida de cualquiera, ya sea persona y/o empresa, y por eso mismo como se dijo al inicio, se requiere obtenerlo de manera rápida y primordialmente también que su costo (tasa de interés), no implique una condena perpetua para quien lo recibe.

Algo que hasta ahora no visto o leído de manera sencilla, es que la crisis financiera del 2008, y posiblemente todas las anteriores fue precisamente por el manejo del crédito; recordemos que todo empezó cuando se otorgaron créditos o financiamiento hipotecarios de manera poco cautelosa, y de ahí surgieron otros créditos más que la resultante fue una escalera de créditos en donde finalmente la base de la escalera se rompió y con ella los financiamientos que estaban atados a dicha base.

A mi manera de ver todo lo sucedido, fue una falta de responsabilidad social por quienes los otorgaron por una clara codicia, y por otro lado también de quienes obtuvieron el dinero que no consideraron la posibilidad de no poder pagar.

El dinero es finalmente otro bien en el mercado, y por lo tanto se comporta económicamente como cualquier otro, pero, se le puede considera como de primera necesidad ya que nadie puede prescindir de él, y por lo tanto se le debe manejar bajo este criterio, es bien básico.

En términos de responsabilidad social considero que nadie debe usufructuar con el dinero a través de la especulación, como tampoco quien produce y comercializa productos como el pan.

Se requiere, lo cual no es fácil, ver el dinero como un medio y no como un fin en sí mismo. Sirve para la obtención de bienes y servicio pero no para sencillamente acumularlo, esto último cualquier economista sabe que es totalmente improductivo.

Por todo lo anterior, el crédito debe estar al alcance de cualquiera y con costo accesible; el ejemplo de Yunus y su banca social es una clara muestra de lo que debe ser cualquier organización que brinde financiamiento, es una evidente demostración de su responsabilidad social en práctica, el apoyar a otros para que estén mejor.

Seguiremos platicando …